Bien Humano repudia agresiones contra estudiantes del colegio Inem

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La agresión con arma blanca contra una adolescente, el miércoles pasado en las afueras del colegio Inem de Medellín y por parte de una compañera de la institución, abre la reflexión sobre el rol de la familia y la escuela en el fortalecimiento de valores como el respeto y la tolerancia. 

En la misma medida, el hecho de que otros jóvenes hayan registrado las agresiones y permanecieran observando, sin impedir que la riña continuara, despertó un debate adicional sobre el tema de la indiferencia. 

La Fundación Bien Humano siente la responsabilidad de pronunciarse sobre este hecho repudiable y de proponer una reflexión sobre las causas de la violencia desmedida entre adolescentes, así como soluciones pedagógicas. 

A continuación les compartimos compartimos la posición de nuestra directora ejecutiva, Mónica Sandoval, y de algunas de nuestras colaboradoras expertas en el tema de familia. 

Mónica Sandoval, directora ejecutiva de la Fundación Bien Humano (Con las familias desde 1934)

“Tenemos que cuestionar el rol de la familia. El Manifiesta por las Familias de Colombia, que la investigadora Ligia Galvis construyó este año, expresa claramente que la familia es el primer espacio donde se forman los ciudadanos, donde se cimientan los valores de la solidaridad, la cooperación, la ayuda mutua y el afecto. Luego, un segundo lugar, la escuela, es la que entra a fortalecer estos valores.

Pregunto: más allá de enseñar matemáticas y español, ¿qué están haciendo los colegios por fortalecer valores para la vida en paz?

Lo que sucedió con estudiantes del INEM es un espejo de que, primero, hay poco acompañamiento a la familia para que haga esa labor y que los colegios tampoco están siendo espacios de fortalecimiento, probablemente más ocupados en acumular puntajes académicos.

Ahora, el INEM tiene el deber moral con la sociedad de pedir excusas por lo que sucedió y manifestar qué acciones correctivas va a emprender al proceso educativo. A su vez, en una Medellín herida y espantada por estos actos violentos, los estudiantes implicados deben hacer un ejercicio de perdón público y de reparar lo que hicieron, ser partícipes de campañas en contra del acoso y la violencia escolar, así como sus padres. La respuesta a estos hechos debe partir de un proceso pedagógico y no solamente punitivo.

De hecho, expulsar a los estudiantes o llevarlos a un centro de menores infractores es lo más fácil. Estos estudiantes tienen que asumir las consecuencias de sus actos y la institución debe tomar esto como una oportunidad pedagógica para fortalecer su rol como espacio educador.

El acoso, la violencia, el maltrato están presentes en muchas instituciones educativas, sin que trasciendan a la luz pública. El caso INEM puede ser un acto más de violencia que nos marca en esta ciudad, o una oportunidad para que la institución demuestre que la paz se construye desde las aulas”.

Blanca Inés Zuluaga, experta en temas de Familia y miembro del Comité de Familia de la Fundación Bien Humano

“Lo sucedido en este caso da cuenta de que en ese contexto no hay quien medie y se dejan acumular las emociones. Eso es exactamente lo que sucede con otros hechos de violencia cotidianos o de mayor magnitud: que las personas no procuran conversar ni ver cuáles son sus intereses ni la forma en que afectan al otro, ni cómo lo minimizan o lo someten”.

Con este caso también queda una inquietud: ¿hasta qué punto estamos educando para asumir responsabilidades de nuestros actos?, ¿hasta qué punto estas niñas asumen su responsabilidad?

Si no hay formación en su medio familiar escolar, de que son responsables de lo que hacen, es posible que no aprendan a asumir las consecuencias nunca. Puedes desbordarte en tus emociones, cometer actos que atentan contra la dignidad del otro, pero si no te disculpas, siempre vas a creer que el otro es el culpable.

Tenemos que ver cómo estamos formando para resolver conflictos de forma civilizada, y para que los niños y jóvenes, desde edad temprana, asuman consecuencias.

Me preocupa también que hay una mentalidad generalizada: tú no te debes meter en problemas ajenos, no importa si nos demás están en líos, si ves que hay un conflicto, evita vincularte.

Esa enseñanza hace que el interés por los otros se disminuya y prime únicamente la protección de sí mismo. Ejemplo de ello fue lo sucedido con estos estudiantes: decenas de jóvenes observando, grabando, pero sin una respuesta solidaria a su compañera. La única que lo hizo terminó herida. Otra habría sido la situación, si al menos cinco de los que se reían o miraban la hubieran acompañado en defensa de la compañera.

Esto sucede porque no hay una mentalidad colectiva, porque cada uno de nosotros está salvando su pellejo sin intervenir colectivamente en la solución de los conflictos. El individualismo está fomentado en nuestra cultura”.

Alexandra Carmona, profesional en Desarrollo Familiar, profesional de la Gestión Social con las Familias, Fundación Bien Humano.

“La familia debe ser la educadora en primera instancia del control o autorregulación de emociones. Debe ser la que educa en cómo comunicarse y resolver las dificultades. Si la familia no es la que está permitiendo esos espacios, incluso ésta misma se vuelve un factor de riesgo para el niño o el adolescente. Para el caso de la joven agresora del INEM, las autoridades indican que una familiar de igual edad la acompaña. Se trata de un patrón dentro del mismo grupo familiar, de la forma como podrían estar resolviendo sus problemas, de la forma en que se comunican y autorregulan las emociones.

El problema de la indiferencia también queda claro en este caso, una indiferencia cargada de una historia cultural del miedo: a involucrarse en algo que no me corresponde

También nos preguntamos qué está pasando en el proceso de aprendizaje de los adolescentes, no solo en el grupo familiar, sino en el entorno educativo. En este caso, ¿dónde estaban los adultos en ese momento? Durante el video no se vio a un docente, ni un vigilante. Si ese es el trayecto a la estación del Metro, ¿dónde estaban los estudiantes mayores o adultos transeúntes que hubieran podido regular esa situación?

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