En Bien Humano respondemos: ¿por qué nos gusta ser mujeres?

 

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Es un hecho que la mujer enfrenta sendas inequidades en espacios públicos, íntimos e institucionales:

-Solo en lo corrido del 2018, 3014 mujeres han sido maltratadas por sus parejas y excompañeros sentimentales.

-La tasa de ocupación laboral para hombres es del 70,3% y para las mujeres se ubica en un 49%.

- A pesar de que las mujeres tienen en promedio más años de educación que los hombres, la tasa de desempleo de ellas es del 11, frente al 6,6 % de los hombres.

- 12,3 millones de mujeres son cabezas de familia en Colombia. 

Pensamos en las inequidades, y aunque a veces nos sentimos afectadas por ellas, en la cotidianidad encontramos a mujeres que aman y protegen sus roles.

Por eso, en el Día Internacional de la Mujer, cinco de las mujeres que trabajan en la Fundación Humano responden por qué aman serlo, en qué aspectos su feminidad hace realmente la diferencia y cómo han tenido que fortalecer sus roles.  

Marta Stella Gómez, docente del programa de Alfabetización de Bien Humano, madre y abuela

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El ser mujer siempre ha sido mi disculpa perfecta de transformación a todo nivel: afectivo, intelectual, social. Siempre he creído que como mujeres tenemos las herramientas válidas para influir en los demás: desde la afectividad, desde la palabra, desde los roles tan definitivos que por lo regular tenemos (mamá, abuela, maestra, por ejemplo).

El ser madre, en mi caso, fue una lección de vida. Tuve una mamá muy amorosa y entregada, pero también con muchas carencias sociales, y eso me marcó. Quise ser mamá, y lo decidí. Más por esa entrega afectiva que son para uno los hijos.

Desde mi decisión de ser madre, siempre quise probar la posibilidad de hacer hijos libres, sin miedos, sin ataduras, sin apegos, pero con mucho amor. Hasta el momento, creo que ellos son como águilas: absolutamente grandes, con almas libres muy afectuosos, muy cercanos desde la palabra y el abrazo, pero sin ningún apego condicionante.

Mi rol de maestra, casi delegado a las mujeres en la sociedad colombiana, ha sido el motivo transformador y el punto de partida de una serie de transformaciones personales. Creo que las relaciones interpersonales y el conocimiento están atravesados por el afecto, por la responsabilidad social que cada uno tiene. Un maestro que pueda motivar, inspirar la vida de otros, es un ser que tiene un valor agregado en la sociedad. Como maestra esa es mi gran labor y responsabilidad.

Desde mi rol de ciudadana, he sentido atropellos, dolores, inequidad, desconocimiento. Pienso que hay actos de ilegalidad que si una mujer denuncia terminan estando en su contra. Terminamos siendo señaladas como histéricas, problemáticas, y esos señalamientos menguan mucho la autoestima, generan mucho dolor y resistencia a creer que son posibles las trasformaciones.

Se requiere estar muy afianzado en los valores y creencias para soportar, sobrepasar y continuar creyendo y luchando por unos ideales de una sociedad mejor”.

Alexandra Carmona, profesional de la Gestión Social con lasFamilias de Bien Humano, madre, hija y esposa 

Alexandra

"Sobre todo, me gusta ser mujer por la posibilidad de dar vida. Soy madre de tres hijos varones con los que me he permitido enseñarles todo aquello que sucede en el mundo femenino: ¿qué pasa con nuestros cuerpos?, ¿cómo sentimos?, ¿a qué lugar de la sociedad nos ha llevado la cultura?, ¿cómo son nuestras luchas diarias. En esa forma encuentro una manera de sensibilizarlos, cuando aún son niños y adolescentes, sobre el respeto, el valor y la forma de tratar a las mujeres con toda la delicadeza posible.

Amo ser mujer por todo lo que implica nuestra esencia: nuestro olor, nuestra piel, nuestra contextura, las posibilidades que ofrece nuestro cuerpo para el coqueteo, para la sexualidad. Además, tenemos el comercio a nuestros pies, con productos que refuerzan mi ser femenino y me hacen sentir aún más viva como mujer".  

Me gusta cada mes, cuando llega mi menstruación, porque me recuerda que hay algo biológico que solo nos ocurre a nosotras y que se convierte en un indicador de que mi cuerpo esta saludable". 

Kylie Wilder, voluntaria de Bien Humano, hija y mujer viajera 

Kylie

"Ser mujer en cada país es diferente. El significado cambiará de forma, influenciado por la experiencia cultural y la historia personal de la vida. Mi propia experiencia e historia me han moldeado de esta manera: el hilo común que he presenciado entre las mujeres en todas partes del mundo es la capacidad de recuperación y la alegría, especialmente frente a la lucha.

Las mujeres que he conocido muestran su fuerza en voz alta, pero sin tener que hacer ruido. Es el movimiento orgulloso de su caminata con la cabeza en alto, su sonrisa iluminada al llegar a casa y la aguda sabiduría en sus ojos que se enciende cuando buscan su consejo.

No solo en las luchas se encuentra la fuerza de una mujer, sino también en la abundancia que brinda con su amor y la música que hace con su alegría. Mi esperanza para las mujeres de todo el mundo es conocer y poseer su poder para cuando el mundo alguna vez intente robarme la corona, yo no me doblegue ante él". 

 Hadasa Echeverri, asistente de Bien Humano, madre e hija 

Hada

"Me gusta ser mujer. Me gusta ver cómo en mi trabajo y en mis actividades cotidianas como mamá e hija tengo habilidades especiales para hacer varias cosas a la vez. Me gusta sentir la inmensa capacidad que tengo de amar a mi hija. Podrán irse de su lado miles de padres, de novios, de esposos, pero no hay nada de lo que esté más segura en mi vida de que jamás podré abandonalar, de que mi inmenso amor no me permitiría hacerlo. 

Me gusta ser mujer porque tenemos sensibilidad, y el mundo necesita a personas sensibles que en las situaciones cotidianas puedan prestar una ayuda, servir al otro. Me gusta ser mujer, porque, a diferencia de muchos hombres, no tenemos miedo de desempeñar sus actividades, de ejercer sus roles en lo profesional, en lo familiar y en lo cultural". 

Hannah Nieberding, voluntaria de Bien Humano y mujer estudiante 

Hannah

"Nunca hay dos mujeres que sean exactamente lo mismo. Por eso me gusta serlo. Algunas son tímidas, otras son fuertes, otras son compasivas y otras mucho más cautelosas o extrovertidas. Amo ser mujer. Somos diversas y abundantes. Sabemos que si somos mujeres, por alguna razón, casi natural, vamos a ser más resistente frente a la adversidad.

Me gusta ser mujer. Tenemos fuerza de corazón, mente y cuerpo. Sabemos lo que es el dolor, pero no tenemos que mostrarlo para aprender de él. Lo mismo nos pasa con la alegría, que terminamos compartiéndola siempre.

Ser mujer, a su vez, es ser el símbolo del amor y de la nueva vida. Ser mujer significa ser madre de todos, una hermana para el otro, una hija para todos los anteriores. Ser mujer significa todo".

 

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